
Autor: Merce Jou Armengol
Había una vez una blanca gaviota llamada Carlota. Sus grandes alas le permitían disfrutar de largos viajes a lo largo del mundo y disfrutaba haciendo piruetas en el aire y planeando sobre las corrientes de aire cálido.
Carlota, a pesar de ser feliz surcando los cielos, se sentía muy sola pues no tenía familia.
Un día voló muy lejos muy lejos y cuando se quiso dar cuenta estaba sobrevolando un paraje que nunca antes había visitado. Eran las costas de Groenlandia, cubiertas de nieve y hielo.
Carlota, a pesar de ser feliz surcando los cielos, se sentía muy sola pues no tenía familia.
Un día voló muy lejos muy lejos y cuando se quiso dar cuenta estaba sobrevolando un paraje que nunca antes había visitado. Eran las costas de Groenlandia, cubiertas de nieve y hielo.
