
Autora: Héctor Hidalgo
La tienda se encontraba al fondo de una calle serpenteante escondida y sin salida ubicada en la zona vieja de la ciudad. Era uno de esos lugares que sin buscarse se encuentran y cuando aparecen, así, tan inesperadamente, se adueñan de la situación como si siempre hubieran estado entre nuestras preocupaciones. En la vitrina había una gruesa pátina de polvo color ladrillo molido que también se pegaba en los frascos que exhibían una curiosa mercancía, y para qué decir al interior de la tienda; parecía que por allí había pasado una tormenta de arena como esas fabulosas del desierto del Sahara
