
Autor: Desconocido
Erase un mercader tan avaro que, para ahorrarse la comida de su asno, al que hacía trabajar duramente en el transporte de mercancías, le cubría la cabeza con una piel de león y como la gente huía asustada, el asno podía pastar en los campos de alfalfa.
Un día los campesinos decidieron armarse de palos y hacer frente al león. El pobre asno, que estaba dándose el gran atracón, rebuznó espantado al ver el número de sus enemigos.
Un día los campesinos decidieron armarse de palos y hacer frente al león. El pobre asno, que estaba dándose el gran atracón, rebuznó espantado al ver el número de sus enemigos.
