
Autor: Ambrose Bierce
Las fábulas de Bierce nos recuerdan a las que hemos leído o nos han contado tantas veces. La zorra y las uvas, El perro y el cocodrilo taimado, La serpiente y el hijo del campesino. Tantas y tantas. A veces son recreaciones de las antiguas, es decir que están escritas siguiendo la estela de aquellas. Pero hay en ellas una mordacidad que nos acerca más a la sensibilidad de nuestro tiempo. No podía ser de otro modo.
Traigamos, a modo de ejemplo, una de las 99 que contiene este libro, una de las más breves, la que hace el número 26.
La edición, muy cuidada, lleva unas ilustraciones de Carlos Nine en la que no faltan elementos oníricos. En suma, este libro resulta entretenido y nos permite acercarnos a uno de los clásicos de la literatura norteamericana cuya estela sigue viva un siglo después de que nos abandonara para siempre su inquietante autor.
Traigamos, a modo de ejemplo, una de las 99 que contiene este libro, una de las más breves, la que hace el número 26.
La edición, muy cuidada, lleva unas ilustraciones de Carlos Nine en la que no faltan elementos oníricos. En suma, este libro resulta entretenido y nos permite acercarnos a uno de los clásicos de la literatura norteamericana cuya estela sigue viva un siglo después de que nos abandonara para siempre su inquietante autor.
